Varios | 17/11/2019 | NICARAGUA

Volver

El arte de la memoria

Guy José Bendaña Guerrero | GUY JOSÉ BENDAÑA GUERRERO & ASOC

El ejercicio de la memoria a la que obligan los actuales códigos, contribuye a que los abogados litigantes no padezcan de Alzheimer.

1.    El retorno a Roma.

El procedimiento en la antigua Roma era oral y así fue durante siglos, hasta que, como consecuencia de la  revolución francesa, se instituyó el procedimiento escrito, con el sistema de la prueba tasada, para garantía para los litigantes y evitar las arbitrariedades de los jueces. No obstante, desde la Edad Media, el proceso Romano-Canónico, resurgió a partir del siglo XI, después de que los bárbaros penetraron en Italia e impusieron el derecho germánico. Su resurgimiento fue más intenso en importantes regiones de la península. Era utilizado no solo por la Iglesia Católica, sino también por los comerciantes.

El procedimiento escrito fue acogido por los países de la Europa continental, no así por Inglaterra, los países del Commonwealth y los nacientes Estados Unidos, que continuaron con el procedimiento oral.  Ahora volvemos a los orígenes con los actuales códigos procesales, originados por la cruzada de España, para que los países hispanoamericanos adopten códigos procesales penales y civiles derivados de los españoles, ambos mixtos, pues admiten escritos, aunque predominan las actuaciones orales. Las nuevas leyes nicaragüenses, como la de Justicia Constitucional, siguen la misma tendencia. También en Nicaragua está vigente el código procesal laboral, que es totalmente oral.

2.    La leyenda del poeta Simónides, inventor del arte de la memoria.

Marco Tulio Cicerón, en su obra  De oratore nos cuenta que en un banquete que daba un noble de Tesalia llamado Scopas, el poeta Simónides de Ceos cantó un poema lírico en honor de su huésped, en el que incluía un pasaje en elogio de Cástor y Pólux.

Scopas, mezquinamente dijo al poeta que sólo le pagaría la mitad de la cantidad acordada y que debería obtener el resto de los dioses gemelos a quienes había dedicado la mitad del poema. Poco después se le entregó a Simónides el mensaje de que dos jóvenes le estaban esperando fuera y querían verle. Se levantó del banquete y salió al exterior pero no logró hallar a nadie.

Durante su ausencia se desplomó el tejado de la sala  de banquetes aplastando y dejando, bajo las ruinas, muertos a Scopas y a todos los invitados. Los cadáveres quedaron tan destrozados, que los parientes que llegaron a recogerlos para enterrarlos, fueron incapaces de identificarlos. Pero Simónides recordaba los lugares en los que habían estado sentados a la mesa y fue capaz de indicar a los parientes cuáles eran sus muertos.

Los invisibles visitantes, Cástor y Pólux, le habían pagado maravillosamente su parte en el panegírico, sacando a Simónides fuera del banquete, momentos antes del derrumbamiento. Esta experiencia sugirió al poeta los principios del arte de la memoria, de la que se le consideró inventor.

3.    Una disposición ordenada es esencial para una buena memoria.

Reparando en que fue mediante su recuerdo de los lugares en los que habían estado sentados los invitados, como fue capaz de identificar los cuerpos, cayó en la cuenta de que una disposición ordenada es esencial para una buena memoria.

Infirió que las personas que deseasen adiestrar esta facultad [de la memoria] han de seleccionar lugares y han de formar imágenes mentales de las cosas que deseen recordar, y almacenar esas imágenes en los lugares, de modo que el orden de los lugares preserve el orden de las cosas, y las imágenes de las cosas denoten a las cosas mismas, y utilizaremos los lugares y las imágenes respectivamente como una tablilla de escribir de cera y las letras escritas en ella.

4.    El arte de la memoria o mnemónica clásica pertenecía a la retórica.

La leyenda nos da una breve descripción de la mnemónica de lugares e imágenes [loci, imagines] que empleaban los retóricos romanos. Además de la versión de Cicerón, son conocidas otras dos descripciones de la mnemónica clásica. Ambas se encuentran en tratados sobre retórica, los cuales consideran la memoria como parte de la retórica. Una de ellas es el anónimo Ad C. Herennium libri IV. La otra está en la Institutio oratoria de Quintiliano.

El primer hecho básico que debemos recordar de la historia del arte clásica de la memoria, es que esta pertenecía a la retórica, como técnica que permitía al orador perfeccionar su memoria, para recodar largos discursos con infalible precisión. Fue así, como parte de la retórica, que el arte de la memoria fue difundida y conocida por la tradición europea —en la que no se olvidó, sino hasta en una época relativamente reciente— que aquellos  magníficos guías, de muchas actividades humanas, que fueron los griegos y los romanos, habían dado reglas y preceptos para el perfeccionamiento de la memoria.

5.    Descripción de los principios generales del arte de la memoria o mnemónica clásica.

No es difícil entender los principios generales de la mnemónica. El primer paso es imprimir en la memoria una serie de loci o lugares. Por lo común, aunque no solamente, se emplea como sistema de lugares mnemónico el tipo arquitectónico. La descripción más clara del proceso es la dada por Quintiliano.

A fin de formar en  la memoria una serie de lugares, dice que se ha de recordar un edificio, tan espacioso y variado como sea posible, el atrio, el cuarto de estar, dormitorios y salas, sin omitir las estatuas y los demás adornos con los que estén decoradas las habitaciones. A las imágenes por las que el discurso se ha de recordar –como ejemplo de éstas Quintiliano dice que uno puede usar un ancla o un arma— se las coloca dentro de la imaginación en los lugares del edificio que han sido memorizados. Hecho esto, tan pronto como se requiere reavivar la memoria de los hechos, se visitan ordenadamente los lugares y se interroga a sus guardianes por los diferentes depósitos. Hemos de pensar al orador antiguo como desplazándose, en su imaginación, a través de su edificio de la memoria mientras hace su discurso, sacando de los lugares memorizados las imágenes que ha alojado en ellos. El método asegura el orden correcto en que se han de recordar los puntos, ya que la secuencia de los lugares dentro del edificio fija el orden. Los ejemplos de imágenes que da Quintiliano, el ancla y el arma, puede sugerir que tenía en el pensamiento un discurso que tocase, por un lado, asuntos navales (el ancla), y, por otro, operaciones militares (el arma).

No hay duda de que este método funciona para quien esté dispuesto a ejercitarse seriamente en esta gimnasia mnemónica. Así que a practicarlo.

Así el ejercicio de la memoria a la que obligan los actuales códigos, contribuye a que los abogados litigantes, no padezcan de Alzheimer.

6.    El arte de la memoria evoca a Rubén Darío.

Los gemelos Cástor y Pólux, eran hijos de Leda, a quien cantó Rubén, pero de diferentes padres. Pólux, era hijo de Zeus y Cástor de Tíndaro.

LEDA

Rubén Darío

El cisne en la sombra parece de nieve;
su pico es de ámbar, del alba al trasluz;
el suave crepúsculo que pasa tan breve
las cándidas alas sonrosa de luz.

Y luego en las ondas del lago azulado,
después que la aurora perdió su arrebol,
las alas tendidas y el cuello enarcado,
el cisne es de plata bañado de sol.

Tal es, cuando esponja las plumas de seda,
olímpico pájaro herido de amor,
y viola en las linfas sonoras a Leda,
buscando su pico los labios en flor.

Suspira la bella desnuda y vencida,
y en tanto que al aire sus quejas se van,
del fondo verdoso de fronda tupida
chispean turbados los ojos de Pan.

Volver
Facebook Marcasur Magazine Twitter Marcasur Magazine
App Store Google Play

© Marcasur 2013  |  Programación: mdisegni.com